Blog personal crítico y variopinto (con música al fondo)

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jueves, 1 de septiembre de 2016

LEÓN FELIPE

Tengo en mis manos una vieja y amarillenta edición de “El ciervo y otros poemas” (León Felipe) editada en 1974 por la editorial mexicana Finisterre. Un librito numerado (la edición consta de 3000 ejemplares), en el que el paso del tiempo ha barrido el pegamento de sus 80 páginas y si te descuidas las hojas vuelan desde las manos hacia el suelo en plan otoñal. Un librito que por el interné se vende a 12 euracos de los cuales la encuadernación no se merece ni uno sólo. ¡Y eso que lo he cuidado como una reina desde que lo compré hará cosa de 36 años!

lunes, 11 de enero de 2016

MIEDO AL MIEDO

CITAS LIBRESCAS

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir.


("El miedo global" del libro "Patas arribas. La escuela del mundo al revés") de Eduardo Galeano.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

SOBRE LA ESTUPIDEZ HUMANA


"No hay otro animal que esté peor adaptado a su entorno que el hombre. Cuando llega al mundo, la cría del hombre es tan frágil que si la descuidaran durante dos días seguidos moriría irremisiblemente, y esta debilidad congénita perdura hasta el fin de su existencia, aunque luego esté más o menos encubierta. El hombre pasa mucho más tiempo enfermo que cualquier otro animal, tanto en su estado salvaje como en medio de la civilización. Está sujeto amas dolencias distintas y las padece más a menudo. Se agota y lesiona más fácilmente. Su muerte es más horrible y casi siempre mas prematura. Casi todos los otros vertebrados superiores viven más tiempo y conservan sus facultades hasta una edad más avanzada, por lo menos en estado salvaje. En este contexto incluso los monos antropoides les llevan mucha ventaja a sus primos humanos. El orangután se aparea a los siete u ocho años, cría una familia de 70 u 80 hijos y a los 80 años está tan sano y rozagante como un europeo a los 45.

Todos los errores e incompetencia del Creador llegan a su apogeo en el hombre. Como pieza de mecanismo no se encuentra otra peor. Si se lo confronta con el salmón o el estafilococo, incluso ellos producen la impresión de ser maquinarias seguras y eficientes. Tiene los peores riñones que se conoce en la zoología comparativa, y los peores pulmones y el peor corazón. Su ojo es menos idóneo que el de la lombriz, si se piensa en el trabajo que debe ejecutar: si un fabricante de instrumentos ópticos produjera un aparato tan imperfecto, sus clientes lo lincharían. El hombre es el único de los animales terrestres, aéreos o marinos, que es inepto por naturaleza para adentrarse en el mundo que habita. Debe vestirse, protegerse, fajarse, acorazarse. Su situación es eternamente idéntica a la de una tortuga nacida sin caparazón, un perro sin pelo, un pez sin escamas. Si le faltaran sus pesados y molestos arreos estaría indefenso incluso ante las moscas. Tal como Dios lo hizo no tiene ni siquiera una cola para espantarlas.

Ahora llego al único rasgo de incuestionable superioridad natural que caracteriza al hombre: tiene alma. Esto es lo que lo distingue de todos los otros animales y lo que lo convierte, en cierto sentido, en su amo. (…) Pues bien, piense en el colosal fracaso de este artefacto. (…) La presencia del alma humana nutre al hombre con vanidades antropomórficas y antropocéntricas… En síntesis, con supersticiones presuntuosas y descabelladas. Se jacta y se pavonea porque es dueño de esta alma, y olvida el hecho de que no sirve para nada. Por lo tanto, es el supremo payaso de la creación, la reductio ad absurdum de la naturaleza animada. Se comporta como lo haría una vaca si esta se convenciera de que podría saltar sobre la Luna y ordenara toda su vida en función de esta teoría. Y sin embargo esta es la pobre bestia que se nos invita venerar como si fuera una joya incrustada en la frente del cosmos. Este es el gusano que nos invitan a defender como si fuera el favorito de Dios sobre la Tierra, con sus millones de cuadrúpedos más valerosos, más nobles, más honestos: sus leones soberbios, sus leopardos agiles y vistosos, sus elefantes imperiales, sus perros fieles, sus ratas intrépidas. Este es el bicho que nos exhortan a reproducir, con infinitas dificultades, penurias y gastos".

H.L. MENCKEN: "Prontuario de la estupidez humana". Editorial Alcor. 1992. (Fecha del libro: 1.949)

lunes, 12 de octubre de 2015

CORRUPCIÓN Y AYUDAS AL DESARROLLO



“La financiación pública a las ONG permite que los partidos en el poder repartan prebendas entre sus fieles. Los grandes partidos estatales tienen sus propias ONG, que sistemáticamente figuran entre las más beneficiadas en el reparto de las ayudas ministeriales cuando sus patrones ocupan el poder. Pero también hay numerosas ONG pequeñas que están vinculadas a instituciones regionales o locales que les asignan partidas importantes de su presupuesto de cooperación. Ni siquiera es extraño que el responsable de la ONG en cuestión sea hermano, primo o amante del alcalde… Cada vez que hay un cambio de gobierno en el ámbito estatal, autonómico o local, hay alguna ONG a la que le ha tocado la lotería, y alguna otra que sufre un auténtico descalabro…

Si conocemos el presupuesto de cooperación que maneja una institución podemos prever, sin demasiado margen de error, cómo se repartirán las subvenciones entre las distintas ONG. El primer criterio es el político: reciben más dinero las asociaciones más próximas al partido del gobierno y las que son más críticas respecto a él resultan marginadas en el reparto. En segundo lugar se valora la medida de la asociación: una ONG grande tiene muchos asociados, muchos contactos en los medios de comunicación n y una base social importante, por lo que es necesario mimarla y darle siempre algunos proyectos. En tercer lugar impera el principio de redistribución: es conveniente dar “algo” a todos, incluso a asociaciones diminutas. Si es posible, todos deben llevarse una subvención, por pequeña que sea, para que nadie cuestione a la institución. En definitiva, probablemente las valoraciones de los proyectos no sirven de mucho, porque las ayudas están decididas antes de que se abra la convocatoria.

Esto no quiere decir que el gobierno subvencione, de forma acrítica, todo lo que quieren las ONG. Las asociaciones que tienen buenos contactos con las instituciones y con los partidos presentan a las convocatorias proyectos que los técnicos de los gobiernos les han indicado previamente que tienen muchas posibilidades de ser subvencionados. Las ONG ya saben cuáles son las áreas geográficas prioritarias, y cuáles son los ámbitos de actuación preferidos por los políticos de turno, por eso normalmente no se equivocan demasiado al formular sus solicitudes. (…)

En realidad, buena parte de los proyectos de las ONG son encargos del gobierno. España envía cooperación a los países con los que ha firmado acuerdos comerciales, de la misma forma que Francia la envía a los países en los que tiene bases militares. Estos proyectos de cooperación (sanitarios, educativos, agrícolas…) no siempre son llevados a cabo por la ayuda oficial al desarrollo, sino que a veces los gobiernos los encargan a ONG diversas. De esta forma, estas entidades, que teóricamente son no gubernamentales, acaban actuando, básicamente, como subcontratistas de la cooperación oficial. (…)

Las grandes potencias lo controlan casi todo en el mundo. No es extraño que sean también las que controlan la cooperación. Más de dos tercios del dinero destinado a la ayuda oficial al desarrollo lo aportan cinco países: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña. Estos utilizan la ayuda como una herramienta de política exterior: tratan de que les ofrezca el máximo de beneficios, a veces incluso a costa de crear perjuicios en los países que reciben su “cooperación”. Los Estados no dan porque sí. No cooperan para resolver el problema de la pobreza en el mundo: lo hacen para evitarse problemas como el terrorismo o las migraciones, para satisfacer al electorado y, sobre todo, para encontrar nuevos mercados para su producción. En pocas palabras: la ayuda no se destinará a los territorios con más pobreza, sino a aquellos en que haya más intereses. (…)

Todas las políticas de cooperación al desarrollo patrocinadas desde Occidente se parecen mucho. En realidad son el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial los que diseñan cuales han de ser, a grandes rasgos, las líneas de desarrollo del Sur. A partir de esas recomendaciones empiezan a trabajar las distintas agencias de Naciones Unidas (Unicef, Unesco, PNUD…) Estos organismos aplican las doctrinas del FMI a las políticas de ayuda a la infancia, a la defensa del medio ambiente, a las migraciones, a la ayuda en alimentos… Los “expertos” de la ONU tienen una influencia increíble: se reúnen en sesiones a puerta cerrada y establecen los criterios de actuación de todos los países miembros en materia de desarrollo. Tienen mucho poder de decisión, pero no han de rendir cuentas a nadie. Por eso no se han visto afectados por los numerosos fracasos acumulados durante los últimos cincuenta años.”

Gustau Nerín: "Blanco bueno busca negro pobre.". Editorial Roca 2011.

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